Fiesta peruana en calles argentinas


Los peruanos tomaron Córdoba y Buenos Aires. La alegría rojiblanca tiene prolongación en suelo argentino. No hay espacio para los problemas. El fútbol es capaz de todo y así lo sienten nuestros compatriotas que viven desde hace años en la tierra del tango.

Luego de la impresionante victoria rojiblanca ante los colombianos por la Copa América, los compatriotas salieron a celebrar como si estuviesen en su propio hogar.

La verdad que la fiesta arrancó con el inicio del partido en el estadio Mario Alberto Kempes. En la capital porteña (Buenos Aires) los parques y boliches (discotecas, bares) se llenaron de “peruchos”, como suelen llamarnos.

El estruendo del ¡Arriba Perú! se escuchó por las calles de este país que cobija a una de las comunidades más grandes de inmigrantes peruanos.

En el famoso Obelisco la concentración fue masiva, hasta la fuerza pública tuvo que intervenir para que la gente retorne a sus casas.

“Soy huancaíno, mi hermano. Y esta alegría no la vivía desde hace tiempo”, nos decía llorando Fortunato, un peruano que se gana la vida desde hace más de 15 años en Buenos Aires, de mil oficios, porque no tiene trabajo fijo, pero gracias al resurgimiento del fútbol nacional puede olvidarse de los problemas que tiene cuando a fin de mes tiene que mandar un dinerito para su gente en el Perú.

“Los peruanos somos chamba”, dicen orgullosos luciendo su casaquilla “bamba” de la selección nacional.
La vida ya no es como antes para los residentes foráneos. No hay trabajo como antes, pero gracias a Dios la Copa América les trajo un poco de felicidad a tantos peruanos que no la pasan tan bien que digamos.

“Yo soy del Callao, tengo casi veinte años viviendo de cocinera y no me va mal, pero antes me iba mejor. Esta selección nos hace felices y lloramos porque de lejos a la patria se le siente más”, dice de manera sabrosa la morena Isabel que manda saludos a La Perla.

Veo a tantos compatriotas festejando en calles argentinas y creo que ni Paolo Guerrero, Juan Vargas ni el mismo Markarián saben de lo feliz que han puesto a estos miles de peruanos que gracias a Dios aún pueden sentir que el amor por la patria es único, así no haya muchos pesos para llevar a la casa.

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